Páginas

viernes, 20 de abril de 2012

¿Recuerdan esos cuentos donde el final feliz dependía de estar junto a alguien?

Memorizado y estandarizado, del modo que un final feliz implica estar junto a quien sea.

Después de un largo camino que se basa en auto descubrirse, admito que no comparto esa idea.

El final feliz de cada uno es lo bien que puede llegar a sentirse con uno mismo. Estar de la mano junto a alguien más es una suerte, que un final feliz dependa de estar junto a alguien o no. Es una forma de hacerlo cliché.

Más que felicidad y sonrisas todo el tiempo, busco paz.

De esa que te hace cerrar los ojos, respirar profundo y pensar: ‘Estoy bien, justo ahora no sufro, no me lamento. Todo está bien.’ Eso, para mi es la felicidad, el sentimiento de que estoy bien y nadie lo puede cambiar por que todo depende de mi.

Si, soy feliz así. Si alguien toma mi mano, está bien también, por que esa persona compartirá mi felicidad, pero no será mi felicidad.

¿Han sentido que de pronto el tiempo se detiene y miras a todos esos a tu alrededor, durante una conversación, una cena o alguna salida o viaje? Esos momentos en que todo parece ir más lento y piensas ‘Esto es perfecto, me siento bien. Soy feliz así. Ellos son parte de mi vida. Estoy bien’

Esos momentos esporádicos son felicidad genuina. De esos pocos en los que valoras de verdad lo que tienes y no quieres cambiarlo por nada, y quieres protegerlo con fuerza. Son amigos, son familia, es una persona que puede cambiar tu mundo.

Es amor en sus distintas formas. De ese que parece que no existe, y sabe ocultarse tan bien. Que es caprichoso y solo se muestra después de mucho dolor y lágrimas. Ese amor que se presenta cuando te quedan pocas personas a tu alrededor.

Ese amor valioso que es casi inverosímil no es algo que le pueda pertenecer a una sola persona.

He aprendido que las amistades son muy difíciles de encontrar, que hoy se pueden encontrar del otro lado del mundo, pero que eso no limita los sentimientos. He aprendido que el amor existe, solo que es tan escurridizo que es difícil de hallar. Que los sueños se pueden hacer realidad, pero estos no se cumplen como en las películas. Toman tiempo, esfuerzo, y valor. Por que hay que arriesgarse por ellos. Aprendí que si todavía no sé amar, puedo aprender. Que si no me siento listo para amar, puedo esperar.

Curar un corazón, aún más un alma es algo que cuesta tiempo y experiencia.

Las heridas en el alma, son como las cicatrices profundas, no pueden ser borradas, permanecerán ahí siempre. No se trata de olvidar, sino de acostumbrarte a esa herida férrea en tu piel.

Vives, aprendes, lloras, amas, haces las cosas bien y te equivocas. Y no exactamente en ese orden.

Las lágrimas y las emociones penden de un hilo tan fino, que tratar de controlarlas es inútil, por que nadie lo ha logrado ni lo lograra. La diferencia está en no olvidar que por encima de alguien más. Antes de amar, se debe conocer al amor, y no hay nada mejor que el amor empiece desde uno mismo.

Cada cicatriz, cada herida tiene un mensaje, una lección y un recuerdo. La cosa es intentar hacer las cosas bien, y no caer dos veces en el mismo lugar.
¿Cuándo fue la última vez que abrazaste a alguien y te perdiste en el aroma de su cabello, en la calidez de su cuerpo y en esa emoción reflejada en los latidos de tu corazón, eso que te provoca cerrar los ojos y suspirar?

¿Hace cuanto no abrazas a una persona de esa forma?

Ese sentimiento, esa calidez que sufre el alma puede venir derivado del amor, de la amistad. Puede provocarlo un amigo, un nuevo amor, un viejo amor, un hermano, incluso los padres. Es ese sentimiento de saber que eres débil, permitírtelo serlo por unos segundos, solo por aferrarte a esa persona.

Ese efímero momento, las personas pueden contarlos con los dedos de una sola mano.

Dicen que confiar te vuelve débil.

Yo diría que confiar es de valientes. Es de temerarios arriesgados que se imponen a la vida, en un último intento por demostrar que este mundo no está tan perdido como todos creen que está.

Son tan pocas las personas que merecen confianza y tan escazas las que la dan. Y pueden llamar estúpidas a las personas positivas que aún creen.

Pueden llamar negativos a los que se dedican tan solo a criticar y destruir.

Incluso hay quienes son realistas. Por que se conforman con ver la vida pasar, por que no hay nada que se pueda cambiar, por que es imposible.

Los significados de las palabras están mal direccionados, han perdido su valor. Y es que hay dos caminos en la vida; Dejar de luchar y seguir luchando.

Rendirse es aburrido y prefiero seguir caminando que estancarme, por que caminando y aventurándome aprendo y crezco un poco más. Conozco un poco más y me aventuro a un tal vez. Por que un tal vez puede cambiar una vida.

“Por que si bien una persona no puede cambiar al mundo. Si yo lograra al menos ese cambio en una única persona, entonces habré hecho de este mundo algo mejor”

martes, 17 de abril de 2012

El problema es que todo el mundo piensa que se es bueno o malo. En realidad, todos somos malos, retorcidos, malévolos, mentirosos por naturaleza. En mayor o menor medida.

Levantarse de su silla y gritar ‘¡Yo soy buena persona!’ es ser hipócrita. Todos tenemos nuestro lado malo, que cada uno lo reprima de manera distinta es otra historia. Yo solo muevo las piezas a mi favor. Me ha resultado, entonces ¿por qué dejar de hacerlo?

El dolor, el amor, la tristeza y la felicidad, todo, absolutamente todo son efectos producidos por nuestro propio cerebro. Es decir nada existe, a menos que nuestro cerebro lo maquine y somos nosotros los encargados de manejar nuestro cerebro.

¿Somos capaces entonces de mandar sobre la enorme decisión de enamorarse?

Odio cuando alguien dice ‘Yo lo amo, por que es mi padre’ o algo por el estilo. Eso es tan patético, ¿y si no fuera tu padre, lo amarías igual? Amar bajo condición es patético. Por eso no me gusta el amor, crea dependencia, debilidad.

jueves, 12 de abril de 2012

Existen cuatro puntos de vista en esta vida.

El primero en particular que es el cual, como nosotros observamos al mundo y por el cual creemos que vivimos, como en una vago ‘Show de Truman’ donde nosotros somos el eje del mundo, y por el cual creemos que lo que vemos es lo que es.

El segundo es aquel que corresponde a lo que los demás ven. La realidad desde otro punto de vista que por lo general es diferente a lo que en realidad vemos. Y que muchas veces es todo lo contrario a lo que pensamos.

El tercero, en realidad se define a lo que los demás y nosotros mismos vemos, y en lo que decidimos creer. Por que podemos ver un vaso a la mitad y decir que esta medio lleno o medio vacío. La perspectiva desde que lo vemos y decidimos creer siempre es compleja.

Y por supuesto la cuarta opción. Esa es una ventaja con la que pocos cuentan, un punto de vista objetivo donde vemos lo que realmente es. Y punto, sin sentimientos de por medio, tan solo la cruel realidad, y hay muy pocos con esa capacidad.

La vida me ha enseñado que la mayoría de las personas, en especial los adolescentes declinan por la tercera opción, no importa lo que veas, por que al final. Todo se resumirá a lo que decidas creer.

sábado, 7 de abril de 2012

¿Por qué será que cuando más necesitas a alguien, es cuando nunca hay nadie? ¿Por qué será que cuando lo tienes al lado, nunca quieres contarle nada? ¿Por qué costará más trabajo hablar de los temas que más daño nos hacen, que hablar de los que menos nos molestan? 

Había llegado un momento en el que, de rodillas en el suelo, llorando y sufriendo, una pregunta había cruzado mi mente, fugaz y necia, intentando despertar el poco razonamiento que albergaba mi conciencia. Del purgatorio había ido a parar a otra clase de purgatorio y los dos eran igual de malos para mí. 



La Luna seguía ocultando al Sol bajo su manto plateado, persiguiéndolo en una carrera infinita. Las estrellas parecían caer, simulando las lágrimas de aquel satélite infinitamente más pequeño que aquel colosal monstruo de fuego.

La Luna jamás se mostraba igual. Daba igual desde qué perspectiva observarla. Era la misma Luna que todos observaban y distinta al mismo tiempo y, aunque fuera igual para todos, siempre se presentaba de una manera diferente a la de la noche pasada o a la de la noche siguiente. Igual que sus lágrimas, siempre diferentes, siempre nuevas y algunas, más viejas, las cuales acababan evaporándose como si fueran agua de mar. Pero el proceso era tan lento, que nosotros apenas éramos capaces de apreciarlo. La muerte de una estrella… la muerte de una lágrima… ¿En qué se diferenciaban a parte de en el tiempo tan dispar en el que tardaban en desaparecer?

lunes, 2 de abril de 2012

Dicen que la vida esta llena de ironías… esa ironía les permite a aquellas personas sin poder, esperar una venganza a la cual, por sus medios, ellos nunca podrán acceder.