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domingo, 21 de octubre de 2012

Blanco

Me dijeron por que el blanco tranquiliza, hace calmar las dudas del espíritu y del corazón. Seré un extraño, pues a mi el blanco tan solo me hace daño. No soporto este color ¿pero que digo? El blanco no es un color, es un espacio. Dicen que el negro es lo que no se puede considerar un color, pero no es cierto. El negro tiene consistencia, como el azul o el rojo. El blanco no, el infinito blanco, no tiene un punto concreto donde mirar, tan solo vacío.

Vacío, vacío, vacío. Lo que te llena el pecho pero a la vez no te hace sentir nada. Ese vacío que atonta y que te deja en algún sitio lejos de tu cuerpo. El blanco es el color del vacío, tan solo mirarlo tu mente se nubla con extraños pensamientos, pero como lo único que hay es vacío, acabas por no pensar.

Pensar, pensar, pensar. Tal vez por eso dicen que el blanco tranquiliza. Porque te hace no pensar.

Sentir, sentir, sentir. Esa diferencia que nos hace ser seres humanos. Sentimientos de alegría, sentimientos de tristeza, sentimientos de dolor... ¿Habrá sentimientos de vacío? No, pues el vacío es el vacío.

Nada, nada, nada. Blanco, vacío y nada. Diría que son sinónimos, te hacen sentir del mismo modo los tres.

Silencio, silencio, silencio. Ese agradable sonido, que significa lo mismo que vacío. Es algo pero a la vez no es nada. Lo puedes notar sin necesidad de oír ni sentir nada.

De repente me pierdo. Están intentando desmoronar mi mundo perfecto, corromper el blanco con ese negro impuro.

Y pienso, y pienso, y pienso... es lo único de lo que no puedo librarme, pensar. Largas horas no pienso, pero no puedo no pensar nunca más. Como hoy, que no puedo evitar pensar en todo esto.

Del amor al odio solo hay un paso. Eso dicen. Parecerá una tontería, pero es cierto. ¿Por qué? Por la simple razón de que son los sentimientos más fuertes de los que los seres humanos estamos dotados. Prácticamente de la misma intensidad, por eso son tan cercanos, a veces pueden confundirse.

Amor, amor, amor. Eso que nos alegra pero que muchas veces nos hace sufrir, un sentimiento que, según dicen, supera todas las barreras. Algo por lo que estamos dispuestos a morir. Algo realmente poderoso.

Odio, odio, odio. Esa espina de veneno que a veces se clava en el corazón, y una vez dentro, ya no se puede sacar. Te corrompe rápidamente. Algo por lo que estamos dispuestos a matar. Poderoso e implacable.

Pero amar tanto no es bueno. Se convierte en algo demasiado poderoso como para que una simple persona sea capaz de soportar. Luchas interiores, sentimientos confundidos... Acabé por no aguantar.

Amor, odio, amor, odio. El amor con el tiempo se puedo olvidar. En cambio un odio profundo no. Eso demuestra que el odio es más fuerte que el amor.

Amar demasiado. Ese fue mi error. Mi sentimiento se hizo tan fuerte que llegó a ese punto en que el amor y el odio se enfrentan. Te amaba tanto que acabé por odiarte. Por eso mi amor es el más puro. Mi mente se torturaba tanto día a día que no pude soportarlo.

Ahora puedo sentir el dolor claramente, sentir, sentir, sentir. Mi pecho oprimido por el dolor, la desesperación y la demencia.