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jueves, 15 de noviembre de 2012

Boy Culture - Fanfic Yunjae

Fanfic Yunjae: Boy Culture
Extensión: Oneshot
Autora: tftcproductions
Género: Drama, Romance, Slash
Trad al español: Candy // @The9095

Resúmen: Los gays son como pinchazos, putas, egoístas y la gente más molesta y de mente simple que Yunho haya conocido. Lástima que él sea uno. Pero no es como ellos, el estereotipo de marica, no, nunca. Ni en un millón de años. Ahora, si tan solo pudiera encontrar a alguien que lo lleve a la deriva...


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La música resonaba fuerte. Tan fuerte que Yunho sentía como si el bajo sonara en su corazón, haciéndolo saltar en un errático y desorganizado ritmo.

La gente a su al rededor estaba igual que su músculo, moliéndose unos contra otros como los inoportunos golpes de una batería. Estaban sudados y gimiendo con los ojos cerrados, saboreando sus sentimientos, sin mirar a la polla en la que estaban saltando porque solo les importaba si se sentían bien, si estaban satisfechos por esa noche.

¿Qué significa la mañana para mí?

¿Por qué debería preocuparme en planear un mañana?

Vive el momento. 

Esa era una idea linda y prometedora, hasta que la realidad se interpone. El momento en que estás viviendo tu vida en una sola noche, luego el resto del día, luego toda la semana, luego un mes entero, luego un año ha pasado y ¿qué has hecho? Nada. Todo lo que has hecho era forzar tu mente para pensar que la vida fue un momento fugaz. Algo predecible e inesperado. Esto sucede porque era divertido, al igual que acelerar a toda velocidad por el camino tan rápido como puedas en un convertible amarillo brillante, con el pelo ondeando al viento, levantando los brazos en el aire y poner fin a sus vidas porque condujeron bajo un camión de 18 ruedas.

Yunho hizo una pausa por un momento para sonreír a un niño que le preguntó si quería bailar. El niño tenía un abrigo de piel y pantalones cortos de cuero, nada más. Brillos decoraban su pecho pálido y delgado y Yunho se preguntó por un segundo que sabor tendría si pasara su lengua sobre él, pero no duró mucho. El chico se encogió de hombros y fue al otro lado de la barra, encontrando rápidamente a un hombre mayor que le daba lo que quería. ¿Qué edad tenía ese chico? Yunho pensó. ¿Se acordaría la mañana siguiente que habló con él? Lo dudaba. El chico seguramente pasaba la tarde con sus amigos, tal vez iba a trabajar en alguna tienda de segunda mano, luego volvía al club y conseguía otro tipo. Su pecho estaba cubierto por una capa más gruesa de brillos, lo que lo hacía ver más sexy, si eso era posible. Estaba viviendo el momento, solo esa noche. Yunho vio como el chico tiró al hombre hacia la puerta del baño y lo empujó dentro, los brazos del hombre alrededor de su fina cintura y sus labios ya estaban tratando de lamer el brillo.

Sexo. Yunho sabía que eso era la raíz de sus pensamientos. ¿Cuándo fue la última vez que tuvo sexo? Demasiado tiempo.

Pero no quería coger al siguiente niño que lanzó su bien formado y decorado pecho en su cara. Quería algo más allá de una canción de pub mal escrita, la lujuria no era lo mismo que amar. Un agarre alrededor no era un abrazo. Y una vez que lamió todo el brillo, lo único que quedó fue una delgada y pálida bolsa de huesos que lucía como cualquier otro pecho.

El amor es más que un buen polvo. Es sacrificios e ira, perdón y debilidad, incluso sonreír cuando no hay nada realmente para hacerlo pero simplemente disfrutas tanto el momento que sientes flexionar los músculos de tu cara para mostrar que lo disfrutas. El amor es una enfermedad misteriosa para la frágil y amarillista vida.

El amor no es simple. 

Yunho se puso de pie en la barra y deslizó su chaqueta, dejó una bola arrugada de billetes sobre el mostrador para su bebida y salió. El aire frío golpeó su cara y Yunho trató de recordar todo lo que tomó en ese club. Tal vez una o dos copas, no más de ocho. Quizás una más luego. O menos. Tropezó y cayó contra un poste de luz cuando llegó a la final de la cuadra. Mirando alrededor, vio un letrero de neón brillante que muestra la palabra “café” en color verde. Se levantó como pudo y caminó lentamente hacia el cartel de "abierto" en la puerta, empujando el vidrio y dejándose caer en la mesa más cercana.

Apoyó la cabeza sobre la mesa fría, suspirando levemente. Un camarero se acercó a él y le preguntó en voz baja si quería algo de beber. Yunho soltó la primera palabra que le vino a la cabeza, "café", entonces miró al camarero. Llevaba una camisa azul y pantalones negros, un delantal de color marrón claro que cubría su plano abdomen y delgados muslos. El muchacho estaba escribiendo algo en una pequeña libreta con un lápiz de color rosa que tenía las palabras Hello Kitty en el lateral. Tan lindo.

"¿Eso es todo, señor?" preguntó el muchacho mientras miraba a Yunho y por una vez en su vida, probablemente la única vez en su vida, Yunho se quedó sin habla. La amplitud de sus hombros, el pelo negro que fue acomodado por detrás de su oreja derecha, los ojos grandes que le recordaron a los adornos de Navidad, labios húmedos color rosa y un largo cuello blanco impecable que no necesitaba glitter barato para que brille y demande atención.

"Yo... yo" tartamudeó Yunho, levantando la cabeza de la mesa, se inclinó hacia el muchacho y leyó la etiqueta con el nombre, "si, Jaejoong, eso es todo". El camarero Jaejoong sonrió y asintió con la cabeza. Se alejó de la mesa hasta el mostrador y sacó una pequeña taza de café blanca y la llenó con el líquido negro. El pequeño hombre lo llevó a la mesa de Yunho, ruborizándose a mitad camino cuando se dio cuenta de la mirada del hombre sobre él. Jaejoong colocó la taza sobre la mesa entre los codos de Yunho que descansaban sobre ella. Como él se inclinó no trató de mantener alejado su rostro del hombre, en cambio solo se sonrojó más mientras sus alientos se mezclaban.

"Ten una comida agradable", susurró y fue a la mesa al lado de Yunho.

Con los ojos cansados ​​Yunho siguió al muchacho en torno a la cafetería. Se dio cuenta que la sonrisa y el rubor ocurrió con todos los clientes. Sus pasos eran ligeros y sus acciones eran lentas y constantes, muy diferente al baile que Yunho había dejado en el club. Durante mucho tiempo, Yunho lo miraba, hasta que el vapor que salía del café se detuvo. Si todo lo visto antes sobre la vida silvestre en el club era el aspecto contrario a como lucía este chico, Yunho sólo podía imaginar como se sentirían sus delgados brazos como las nubes en el cielo color azul de su remera, o si sus labios eran tan frágiles como los pétalos de rosa que parecían. Incluso como olía. No olía a spray para el cabello y lubricante barato, olía como la mañana. Una ráfaga refrescante de luz solar sobre sus párpados cerrados que en lugar de arrastrarlo a salir de una borrachera, lo acariciaba con su belleza a lo grande. Ese cuerpo caliente presionado contra el suyo bajo las gruesas mantas, el pelo color medianoche hecho un lío debajo de su barbilla.

Buenos días, buenos días.

Tan dulce como el arco iris cubierto de azúcar. 

En cuanto Jaejoong llevó una taza de café a otro cliente, sonriendo mientras se alejaba, Yunho sintió sus párpados cerrarse. Su cabeza cayó al lado de la taza, su nariz presionando la fría porcelana, esa blancura borrosa fue lo último que vio antes de cerrar los ojos y quedarse dormido.

Luego, en un abrir y cerrar de ojos, fue despertado por el sonido de algo en su taza de café y el tintineo de un plato golpeando la mesa. Yunho levantó la cabeza pero su barbilla se restregó contra la mesa y vio a Jaejoong sentado frente a él. Una pequeña sonrisa en su rostro, parecía más cansado luego de la última vez que lo vio, pero más hermoso. Como dice la gente, cuando comes algo por segunda vez puedes apreciar realmente el sabor.

"Creo que me gusta tu cara un poco más cada vez que lo veo", farfulló Yunho. Esbozó una media sonrisa antes de luchar con su cuello para levantar la cabeza.

Jaejoong cubrió su sonrisa con la mano y se sonrojó. "Ya la has mirado bastante, pensé que habías tenido lo suficiente para saciarte."

Yunho negó con la cabeza y parpadeó adormilado. Por el rabillo del ojo vio que la mesa donde una pareja de ancianos habían estado sentados mientras dormía estaba vacía. Y la mesa detrás de esa y todas a lo largo de la pared opuesta también. "¿Estamos solos aquí?"

"Sí", asintió Jaejoong llevando su mano hacia abajo, "es diez minutos pasando la hora de cierre, se supone que debo cerrar por mi cuenta". Hizo una pausa para admirar el vapor del café, "pero te veías tan tranquilo mientras dormías que no quería despertarte."

Yunho no pudo evitar sonreír. "¿Eres gay?", le preguntó.

Jaejoong abrió la boca, su mano de nuevo a subió a cubrirla "¿Q- qu- qué?"

"Ya sabes", rió Yunho, "un maricón, una queen, hada, fumador de pollas, jockey de salchicas."

"Prefiero homosexual, no tu jerga ofensiva". Los hombros de Jaejoong se enderezaron. Sus ojos se estrecharon cuando miró a Yunho.

"Estoy bromeando. Soy homo también". Yunho sonrió lo mejor que pudo para acercarse a las manos fuertemente apretadas de Jaejoong sobre la mesa. "¿Tienes novio?"

Jaejoong se sonrojó, algo que le gustaba cada vez más a Yunho. Encontró que la cualidad de sonrojarse en las chicas era molesta, pero cuando Jaejoong lo hacía parecía puro, como si estuviera avergonzado realmente y no tratando de actuar como una niña de 15. Jaejoong abrió la boca y luego la cerró de nuevo. Él apretó los labios y negó con la cabeza. "No sé lo que estoy pensando", dijo entre dientes mientras se levantaba, "no debería estar coqueteando con borrachos".

"Dijiste eso en voz alta", Yunho saltó de su asiento, su visión se hizo borrosa un momento por el movimiento rápido y se puso delante de Jaejoong. Cubrió al pequeño hombre por el costado de la mesa con ambos brazos, se apoyó en los huesos de la delgada mandíbula de Jae. Yunho trazó su nariz por la suave piel hasta la cercanía de los labios de Jaejoong.

"Hueles a cerveza", susurró Jaejoong. El rostro de Yunho cayó. ¿Qué tanto podía arruinar el momento este chico? Yunho alcanzó la rebanada de torta que el camarero había puesto sobre la mesa para que despertara. Tomó una cucharada del granizado en la parte superior, una gruesa capa blanca que tenía líneas de chorrito de caramelo. Se lo comió con el dedo, girándolo alrededor de su lengua, haciendo un gran espectáculo disfrutándolo él mismo, luego se acercó a los labios de Jaejoong.

"Mejor", suspiró. Jaejoong asintió ligeramente. Yunho estudió la ruborizada piel del muchacho, sus ojos muy abiertos y los temblorosos labios que se separaron para poder respirar más rápido. Dios, qué bien que se veía. Qué inocente e impresionante, lo mejor Yunho ha visto nunca.

"Sabes", susurró Jaejoong una vez que su respiración se niveló, "Nunca he bebido nada alcohólico, o he estado en un club, o incluso he pasado una sola noche".

Yunho sonrió, bajó la boca hasta el cuello de Jaejoong y aspiró el aroma a café amargo y pastel dulce. "He tenido que beber mucho, he estado en muchos clubs y no estoy buscando un rollo de una noche."

Yunho levantó la cabeza hasta Jaejoong de nuevo. "Nunca respondiste mi pregunta. ¿Tienes novio?"

Jaejoong se mordió el labio inferior. Levantó los brazos para envolverlos alrededor de los hombros de Yunho, en respuesta Yunho envolvió sus brazos alrededor de la delgada cintura de Jaejoong empujándolo contra su cuerpo por lo que podía sentir mejor la suave piel como una nube. "No", sonrió como una invitación tímida.

Yunho rió suavemente y se inclinó para besar a Jaejoong. Lo primero que degustó sabía a café, luego vainilla... y luego algo almizclado y nuevo, un sabor que nunca antes había probado en los labios de muchos que ha tocado. Jaejoong gimió dentro del beso, inclinando la cabeza hacia un lado y tirando de él más cerca. Azúcar, adivinó Yunho cuando presionó su lengua en los labios, pidiendo por entrar. Cuando Jaejoong abrió la boca se adentró en él, sin perder el aliento. Quería sentir a Jaejoong, probar cada misterioso sabor que tenía. Sus manos se movían de arriba a abajo en la espalda de Jaejoong, empujando hacia arriba la camisa azul de su ajustado cinturón de cuero, marcando así su sensible piel y haciéndolo temblar. Estaba saboreando el calor que provenía de Jaejoong, su necesidad de tocar eróticamente no pasaba desapercibida.

Sin embargo, también quería a Jaejoong para sentirse bien, no solo para utilizarlo y olvidarlo.

Lo contrario a un simple juego. 

"Mmfng," Jaejoong se separó del beso y respiró profundo. Yunho lo tomó por sorpresa y bajó sus manos para subirlo a la mesa. La taza de café se meció y derramó cuando Jaejoong fue empujado hacia abajo sobre la mesa. Las manos de Yunho se quedaron en su trasero, amasando la carne flexible a grandes rasgos con las manos. "Ah, ah, ngh," Jaejoong lo agarró del cuello con fuerza y gimió suavemente, tratando de mantener el ruido en su garganta.

Era nativo de la lujuria. 

Yunho jadeó ligeramente y se retiró, alejándose del cuerpo de Jaejoong tan rápido como lo tomó.

"Oh, mierda. Estoy-" pasó sus manos por el pelo, mirando con los ojos muy abiertos la cara sorprendida de Jaejoong, "lo siento, no era mi intención-"

"¿Qué hay de malo?" Jaejoong preguntó, aún sentado en la mesa, con los brazos a los costados de sus piernas extendidas. Un notable bulto en la parte delantera de su delantal color canela. "Creí que yo... te… gustaba-"

"¡Lo haces! Pero no es, no es que no me gustes- ¡créeme que eres hermoso! Es solo que..." Yunho hizo una pausa. Dejó caer sus hombros y se acercó a Jaejoong de nuevo, agarrando sus rodillas. Bajó su cabeza. "Es sólo que no quiero que esto signifique... nada."

Jaejoong se inclinó hacia adelante, cerrando las piernas y tomando las manos de Yunho en las suyas. "No tiene que ser así..." Jaejoong interrumpió, dándose cuenta de que ni siquiera sabía su nombre.

"Yunho", el hombre susurró, "mi nombre es Jung Yunho."

"Yunho", sonrió Jaejoong. Tomó la barbilla del hombre, sintiendo en sus dedos los pinchazos de la barba. "Ven a mi casa. Te puedo hacer algo mejor que café viejo y un rancio pastel."

Con una sonrisa Yunho bajó a Jaejoong de la mesa y lo observó ir detrás del mostrador para conseguir su chaqueta y un bolso. Cuando el muchacho regresaba se ruborizó al darse cuenta que Yunho lo miraba. "Mi casa está lejos de aquí, va a ser un largo camino pero podemos hablar mientras, hum?" Yunho sonrió mientras miraba a Jaejoong tirar fuera del cuello de su abrigo el largo pelo negro.

"¿Podemos hablar sobre la mejor manera de hacer que te enamores de mí?"

Jaejoong se cubrió la boca con su mano, "Ojalá no sea tan fácil como una conversación de treinta minutos", se rió entre sus dedos.

"Complicado", Yunho siguió al chico hasta un pequeño descapotable amarillo en la parte posterior del estacionamiento. "Me gustan los chicos complicados".

Él no era simple. 

Jaejoong abrió la puerta y sonrió por encima de su hombro.

Pero sencillamente me enamoré de él. 

The end.